Los smartphones acompañan a los usuarios durante gran parte del día y, por ello, están expuestos a situaciones como caídas desde una mesa, golpes contra superficies rígidas o impactos accidentales dentro de un bolso. Aunque son escenarios cotidianos, el nivel de daño que puede sufrir un equipo depende de diferentes elementos relacionados con su construcción y diseño. La resistencia de un celular, por tanto, no está determinada únicamente por la pantalla, sino por la capacidad del dispositivo para responder de manera integral ante distintos tipos de impacto.
Por ello, Gustavo Varela, especialista en entrenamiento de vivo Smartphones, explica que la resistencia de un equipo es el resultado de la combinación de diferentes elementos de ingeniería. El tipo de vidrio, la estructura del chasis, la distribución de los componentes y los sistemas de protección frente a agentes externos pueden influir en su durabilidad. Revisar estas características permite conocer mejor qué tan preparado está un smartphone para afrontar las exigencias del uso diario.
- El tipo de vidrio utilizado en la pantalla
La pantalla es una de las partes más expuestas de un smartphone, por lo que el vidrio utilizado cumple un papel importante frente a golpes y caídas. Los vidrios reforzados incorporan tratamientos que buscan mejorar su resistencia ante impactos y rayones, aunque ambas propiedades son diferentes. En estos casos, conviene revisar qué tecnología de protección incorpora el equipo y qué pruebas ha superado antes de evaluar su nivel de resistencia.
- El chasis ayuda a distribuir la fuerza del impacto
Cuando un celular cae, la energía del golpe se transmite por toda su estructura y no únicamente por el punto donde se produce el contacto. En este proceso, el material del chasis, el diseño del marco y la construcción de las esquinas pueden influir en cómo se distribuye la fuerza. Una estructura correctamente diseñada puede ayudar a evitar que la energía se concentre en una sola zona y, de esta manera, contribuir a proteger tanto la pantalla como los componentes internos.
- La altura, el ángulo y la superficie también influyen
No todas las caídas generan el mismo impacto. La altura, el ángulo, la zona del equipo que golpea primero y la superficie sobre la que cae pueden cambiar considerablemente el resultado. Una caída sobre concreto, por ejemplo, puede representar un escenario distinto a la que ocurre sobre una superficie más blanda, mientras que un impacto en una esquina puede concentrar mayor fuerza en un área reducida. Por eso, las pruebas de resistencia deben interpretarse considerando las condiciones específicas en las que fueron realizadas.
- La protección frente al agua y el polvo también cuenta
La resistencia de un smartphone también está relacionada con su capacidad para mantener protegidos sus componentes internos frente al agua y el polvo. Algunos equipos cuentan con sistemas de sellado y certificaciones IP que indican el nivel de protección que ofrecen bajo determinadas condiciones. El vivo V70 FE, por ejemplo, cuenta con certificación IP68 e IP69 y, según las pruebas de laboratorio declaradas por la marca, soporta una inmersión en agua dulce de hasta 1,5 metros durante un máximo de 30 minutos bajo las condiciones establecidas para IP68. Esta protección puede resultar útil ante situaciones cotidianas como salpicaduras, lluvia o exposición al polvo, aunque no significa que el dispositivo sea completamente inmune al agua.
En conjunto, estos factores permiten entender que la resistencia de un smartphone no depende de una sola característica, sino de la integración entre materiales, estructura y sistemas de protección.









