Un video de una celebridad promocionando una inversión milagrosa, un audio que parece ser la voz de un familiar pidiendo dinero o una imagen alterada difundida en redes sociales. Los llamados deepfakes, contenidos manipulados mediante inteligencia artificial para aparentar ser reales, ya forman parte del entorno digital cotidiano y representan un riesgo creciente para las familias.
“Aunque muchos de estos contenidos pueden parecer entretenimiento o simples experimentos tecnológicos, existe un problema mayor: la normalización de este tipo de material podría hacer que niños, adolescentes e incluso adultos pierdan la capacidad de cuestionar aquello que ven o escuchan en internet, facilitando engaños, estafas o campañas de manipulación digital”, señaló Víctor Gutiérrez, especialista en seguridad digital de Intecnia Corp, country partner de Bitdefender.
En ese sentido, si bien algunos deepfakes se emplean con fines recreativos o creativos, también son usados en campañas de fraude financiero, robo de identidad, sextorsión, noticias falsas y suplantación de personas, especialmente a través de redes sociales, plataformas de mensajería y videollamadas.
Señales para identificar un posible deepfake :
- Movimientos faciales poco naturales: expresiones rígidas, parpadeo extraño o desajustes entre labios y voz.
- Audio artificial o inconsistente: pausas poco naturales, tono robótico o cambios raros en la pronunciación.
- Contextos sospechosos: pedidos urgentes de dinero, promociones demasiado buenas para ser verdad o mensajes emocionales que buscan generar presión.
- Calidad visual irregular: sombras inconsistentes, manos deformadas o detalles poco naturales en rostro y fondo.
¿Cómo proteger a la familia frente a este riesgo?
Para el especialista, son cinco los puntos clave para disminuir los riesgos en casa:
- Hablar del tema: Niños y adolescentes deben entender que no todo lo que aparece en video o audio es necesariamente real. Conversar sobre ejemplos cotidianos ayuda a fortalecer el pensamiento crítico digital.
- Verificar antes de reaccionar: Si un familiar solicita dinero, comparte una noticia alarmante o envía un audio extraño, lo recomendable es confirmar por otro medio antes de actuar: una llamada directa, mensaje alternativo o pregunta de validación puede evitar un fraude.
- Enseñar a desconfiar de la urgencia: Muchos engaños usan presión emocional: “me pasó algo”, “deposita ahora”, “no le digas a nadie”. Enseñar a detenerse y comprobar información reduce el riesgo de manipulación.
- Fortalecer la privacidad digital: Mientras más fotos, videos y audios públicos existan de una persona, mayor es el material disponible para crear imitaciones mediante inteligencia artificial. Revisar configuraciones de privacidad y limitar exposición innecesaria ayuda a disminuir riesgos.
- Promover hábitos de verificación: Antes de compartir un video impactante o una noticia viral, conviene revisar fuentes, buscar cobertura adicional o validar si existen advertencias sobre manipulación.
“Hoy el desafío no es solo proteger dispositivos, sino desarrollar criterio digital. En un entorno donde la inteligencia artificial puede replicar voces, rostros y situaciones con gran precisión, enseñar a cuestionar lo que vemos y escuchamos se vuelve una esencial para la seguridad de las familias. No olvidemos que el principal mecanismo de protección sigue siendo la prevención”, señala un especialista en ciberseguridad.
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